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¿Podría la deforestación del Amazonas desencadenar un punto de inflexión climático?

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El Amazonas es el bosque tropical lluvioso más grande y con mayor biodiversidad del mundo — ¿pero podría la deforestación empujarlo más allá de un punto de inflexión? Los científicos creen que eso podría suceder en los próximos 20 años, con graves consecuencias para el clima. Aquí encontrará todo lo que necesita saber acerca de la muerte regresiva del Amazonas, de la Corriente del Golfo, la capa de hielo de la Antártida Occidental y otros puntos de inflexión climática.
Esta sesión será en Inglés.

Capítulo: Introducción (0:00)

Si el bosque húmedo amazónico fuera un país, sería el séptimo más grande del mundo.

Abarca nueve países de Sudamérica y se extiende por alrededor de 5,5 millones de kilómetros cuadrados, es decir, casi el doble del tamaño de la India.

La Amazonía alberga por lo menos el 10 % de las especies conocidas en todo el planeta, así cómo a alrededor de 30 millones de personas de más de 350 grupos étnicos diferentes.

También es una de nuestras defensas más importantes contra el cambio climático, ya que almacena hasta 200 000 millones de toneladas de carbono, que equivalen aproximadamente a cinco años de emisiones globales de carbono derivadas de la quema de combustibles fósiles.

Pero los seres humanos están acabando lentamente con ella. Cerca del 18 % de la Amazonía ya ha sido destruido, y muchos científicos creen que pronto podríamos llegar a un punto de inflexión en el que la Amazonía comience a secarse y ya no pueda funcionar como un bosque húmedo.

Capítulo: Muerte regresiva de la Amazonía (0:48)

¿Qué significaría eso para sus habitantes, para la vida silvestre y para el resto del mundo?

Un bosque húmedo, como su nombre lo indica, es un bosque de vegetación mayoritariamente perenne, es decir, siempre verde, que recibe grandes cantidades de lluvia. A excepción de la Antártida, existen bosques húmedos en todos los continentes: desde la Amazonía en América del Sur hasta bosque húmedo del Congo en África Central y los diversos bosques húmedos del Sudeste Asiático y Nueva Guinea. Y, aunque cubren solo el 6 % de la superficie de la Tierra, son el hogar de más de la mitad de las especies conocidas del planeta.

Hay dos tipos de bosque húmedo: el templado y el tropical, y el bosque húmedo tropical más grande del mundo es —¡adivinó!— la Amazonía.

Ahora bien, la forma en que los bosques húmedos tropicales se autosostienen es, a menudo, regándose a sí mismos. Los bosques húmedos tropicales son cálidos y húmedos, y esa humedad produce lluvias frecuentes e intensas. Las plantas absorben el agua de lluvia y luego la liberan a la atmósfera mediante la evaporación y la transpiración. Así, la lluvia y la humedad ayudan a mantener el bosque húmedo tropical, pero, al mismo tiempo, el bosque húmedo tropical también ayuda a mantener el clima lluvioso y húmedo. De hecho, los bosques húmedos tropicales pueden generar hasta el 75 % de su propia lluvia.

Pero ¿qué sucede cuando se tala un bosque húmedo? La deforestación es una de las mayores amenazas para los bosques húmedos en todo el mundo. La Amazonía ya ha perdido el 18 % de su cobertura arbórea y está perdiendo un 1 % adicional aproximadamente cada tres años. Entre las causas principales de ello se encuentran la tala, la ganadería, la minería y la agricultura.

Los científicos temen que la Amazonía llegue pronto a un punto de inflexión en el que comience a secarse permanentemente. Menos árboles significan menos transpiración, y una vez que la cobertura arbórea se reduzca por debajo de cierto punto, el bosque húmedo ya no producirá suficiente lluvia para autosostenerse. Entonces, en un plazo de tan solo 15 a 20 años, podríamos ver cómo grandes partes de la Amazonía comienzan a transformarse de un bosque húmedo en un ecosistema mucho más seco y con muchos menos árboles, en un proceso conocido como “muerte regresiva”.

Ello liberaría enormes cantidades de dióxido de carbono a la atmósfera, contribuyendo al cambio climático. También significaría la pérdida de diversidad biológica y servicios ecosistémicos como la polinización, el agua limpia y la recreación, lo que tendría serias consecuencias incluso a miles de kilómetros de distancia.

Ello debido a que los árboles de la Amazonía generan humedad que es transportada por el viento a través del continente americano y tal vez incluso hasta el Medio Oeste de los Estados Unidos. Por lo tanto, el colapso de la Amazonía podría provocar sequías más frecuentes y menores rendimientos agrícolas en todo el hemisferio occidental.

Estos cambios podrían ocasionar billones de dólares en daños a la economía global, y podrían tardar varios siglos en revertirse, en caso puedan ser revertidos.

Capítulo: ¿Qué es son los puntos de inflexión climáticos? (3:24)

La muerte regresiva de la Amazonía es un buen ejemplo de lo que se conoce como un punto de inflexión climático: un pequeño cambio en el sistema climático que podría tener graves consecuencias a largo plazo para todo el planeta.

Una forma de verlo es como un juego de Jenga: a medida que aumenta la temperatura de la Tierra, vamos retirando bloques de la torre y colocándolos en la parte superior, lo que hace que esta se vuelva cada vez más inestable, hasta que finalmente ya no puede sostenerse y colapsa.

En 2019, un equipo de científicos especialistas en clima identificó nueve puntos de inflexión principales en el sistema climático, desde la muerte regresiva de la Amazonía hasta la pérdida de los arrecifes de coral y el derretimiento del permafrost en el Ártico. Cruzar cualquiera de estos umbrales probablemente traería consigo una aceleración rápida e irreversible del cambio climático, e incluso podría desencadenar otros puntos de inflexión, ocasionando un efecto dominó.

Capítulo: Las capas de hielo de Groenlandia y la Antártida (4:12)

Desafortunadamente, hay un punto de inflexión que estamos muy cerca de cruzar. Alrededor del 99 % del agua dulce del mundo está almacenada actualmente en las capas de hielo de Groenlandia y la Antártida.

Recuerde que una de las mayores amenazas derivadas del cambio climático es el aumento del nivel del mar, que se debe principalmente al derretimiento del hielo terrestre y marino cerca de los polos. La parte occidental de la Antártida contiene suficiente hielo como para elevar el nivel del mar en el mundo en 3,3 m, o casi 11 pies.

Hay dos glaciares en la Antártida Occidental que preocupan particularmente a los científicos: el glaciar Thwaites, el más extenso de la Tierra, que cubre un área del tamaño de Gran Bretaña, y, justo a su lado, el glaciar Pine Island, que es solo un poco más pequeño.

Ambos glaciares tienen lo que se conoce como plataformas de hielo, que son grandes paredes de hielo que flotan sobre el océano y funcionan de manera similar a un “corcho en una botella”, manteniendo el resto de la capa de hielo en su lugar. Pero, a medida que la Tierra se calienta, el frente de las plataformas de hielo se desintegra, lo que hace que el hielo fluya hacia el océano con más rapidez que nunca.

Por si fuera poco, tanto el glaciar Thwaites como el Pine Island se encuentran sobre un lecho rocoso que está por debajo del nivel del mar. A medida que el agua tibia reduce las plataformas de hielo, ocasiona que los glaciares se derritan desde abajo. Eso hace retroceder el punto donde el borde del glaciar se asienta sobre el lecho de roca, lo que hace que aún más hielo se separe de la tierra y flote en el agua. Eso está provocando un aumento del nivel del mar en todo el mundo, algo similar a lo que ocurre cuando se agregan cubos de hielo a una bebida.

Desde 2017, el glaciar Pine Island ha retrocedido unos 4,5 km por año, casi el doble que en 1992. Si ambos glaciares se derritieran, podrían elevar el nivel global del mar en más de un metro.

Aunque no sabemos dónde se encuentran estos puntos de inflexión, algunos científicos especialistas en clima creen que podrían activarse si las temperaturas globales suben tan solo 1,5 grados. Otros dicen que el glaciar Thwaites ya ha pasado un punto de inflexión y que en última instancia colapsará.

De una u otra manera, la única forma de prevenir un colapso total de la Antártida Occidental es reduciendo nuestras emisiones de gases de efecto invernadero lo más rápido posible para mantener el calentamiento global al mínimo.

Capítulo: La Corriente del Golfo (6:13)

¿Se ha preguntado alguna vez por qué los inviernos en Europa Occidental son mucho más cálidos que en la parte oriental de América del Norte? Por ejemplo, Lisboa se encuentra casi exactamente en la misma latitud que Washington D. C., pero su temperatura media en enero es de unos 11 grados centígrados, en comparación con solo 3 grados en Washington.

La respuesta tiene mucho que ver con las corrientes oceánicas del Atlántico. Una de ellas, conocida como la Corriente del Golfo, transporta agua cálida desde el golfo de México hacia el norte a través del Atlántico y hacia Europa, donde libera calor a la atmósfera.

La Corriente del Golfo es parte de un sistema más grande conocido como circulación de vuelco meridional del Atlántico, o AMOC por sus siglas en inglés. AMOC funciona como una cinta transportadora oceánica global que ayuda a distribuir calor y energía por todo el planeta. A medida que el agua se mueve hacia el norte, se hace más fría y salada debido a la evaporación, lo que la hace más densa. Esa agua fría se hunde a mayor profundidad en el océano cerca de Islandia y Groenlandia y viaja hacia el sur hasta llegar a la Antártida y los océanos Índico y Pacífico, donde vuelve a subir a la superficie. A la larga, regresa al Atlántico para completar un ciclo completo, que puede tomar aproximadamente 1000 años.

Pero los científicos han descubierto que el sistema se está desacelerando. Ya es aproximadamente un 15 % más débil de lo que era en la década de 1950, y actualmente se encuentra en su punto más débil en por lo menos 1600 años.

El cambio climático está agravando este problema. Recuerde que el agua fría y salada es más densa, lo que hace que se hunda, mientras que el agua más cálida y menos salada sube a la superficie. A medida que la Tierra se calienta, los glaciares se derriten y las precipitaciones aumentan. Cuanto más llueve y más se derriten los glaciares, menos salado se vuelve el océano. Eso hace que el agua sea menos capaz de hundirse y, por lo tanto, toda la circulación se ralentiza.

Por ello, la gran pregunta actual es: ¿podría este sistema cruzar un punto de inflexión en el que se detenga por completo, como en la película de Hollywood El día después de mañana?

Sabemos que esa película se basa en un conocimiento científico bastante impreciso, y que el mundo realmente no va camino a otra edad de hielo. Pero sí es probable que veamos temperaturas aún más frías en gran parte del hemisferio norte, tormentas de invierno más frecuentes en Europa, cambios drásticos en los patrones de lluvia y un aumento de medio metro en el nivel del mar, además de todos los demás impactos derivados del cambio climático.

Y, una vez más, los científicos no están seguros de dónde se encuentra el punto de inflexión, pero ya estamos viendo las primeras señales de que AMOC podría estar al borde del colapso. Aun así, tenemos muchas posibilidades de prevenirlo si logramos mantener el calentamiento global por debajo de los 2 grados centígrados.

Capítulo: Por qué necesitamos la acción climática (8:44)

Todos estos puntos de inflexión climáticos tienen un denominador común: debemos actuar ya para detener el avance galopante del cambio climático. Según la ONU, el mundo está camino de llegar a más de 3 grados de calentamiento para el año 2100, y los líderes mundiales no están haciendo lo suficiente para evitar que eso suceda.

En la Amazonía brasileña, la deforestación se ha disparado con el gobierno del presidente Jair Bolsonaro, quien ha debilitado las protecciones ambientales y alentado el desarrollo en la Amazonía desde que asumió el cargo en 2019.Las tasas de deforestación de Brasil se encuentran en su nivel más alto en 12 años.

Y a pesar de los nuevos objetivos climáticos de países ricos como EE. UU., Canadá, Japón y el Reino Unido, por el momento solo son suficientes para limitar el calentamiento global a 2,4 grados, por no mencionar que no se ha hecho mucho en términos de políticas reales para alcanzar dichos objetivos.

Pero la crisis climática no espera. Las olas de calor serán mucho más probables en las próximas décadas mientras el planeta se calienta. Y a medida que los incendios forestales, las inundaciones, los huracanes y otros desastres climáticos se vuelven más frecuentes e intensos, es nuestra responsabilidad actuar antes de que sea demasiado tarde.

Eso es todo por el episodio de hoy. ¿Qué cree que se necesitaría para mantener el calentamiento global por debajo de los 2 grados? Comparta sus ideas con nosotros en los comentarios. Y si disfrutó de este video, recuerde presionar el botón “Me gusta” y suscribirse a nuestro canal para acceder a más contenido de Landscape TV. Gracias por su atención y hasta la próxima.